‘MÁS CUANDO’

‘MÁS CUANDO’

Micropoema


Más cuando tú me coges,

Más me sumerges,

En tus manos sedosas,

A mis piernas espumosas.

 

Más cuando tú me atas,

Más me matas,

En tus labios rosados,

A mi jardín florado.

 

Más cuando tú me miras,

Más me cautivas,

En tus pechos depura.

A mi lengua la tortura.

 

Más cuando tú me tocas,

Más me provocas,

En tus susurros, querida,

A mi lengua la compañía.

Captura

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‘DOMINGO 7 DE OCTUBRE’

‘DOMINGO 7 DE OCTUBRE’

El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice’ – Aristóteles.


…Domingo 7 de Octubre…

  • …No sé si alguna vez te has parado a pensar en todo lo que está ocurriendo a tu alrededor cada vez que parpadeas, aquello que es invisible a la mirada, el silencio, las ganas, lo abstracto, el miedo…

 

  • …El miedo, cada vez tengo más miedo y más dudas, miedo a dar un paso adelante, miedo a conocerme y encontrarme, al que dirán, a la muerte, miedo a perder…

 

  • … A perder personas. A veces me encuentro tan perdido que no tengo ni idea de cómo salir de ese agujero y de empezar algo nuevo. Me faltan palabras y silencio, una voz en mi hombro que me marque el camino.

 

  • … El camino que mis huellas dibujan cada día tras levantarme. Otro día de mierda ante mí. Mira tus ojos, están pidiendo auxilio, ansiosos de lluvia y de recuerdos. Y suspiro pero me ahogo…

 

  • …. Me ahogo solamente el pensarlo. El quiero pero no puedo, el tengo pero me falta, el tú porqué si y yo por qué yo no, el antes o el después, el blanco o el negro, el gris…

 

  • … Ese gris que tiñe el cielo cuando me escribes cada mañana con ese emoticono que tanto me gusta preguntándome ‘qué tal’. Inmediatamente mis dedos teclean ‘bien’ aunque de la b a la n mi mente podría susurrarte que no lo estoy. No sé cómo estoy…

 

  • … Estoy vivo, vivo cuando te veo en la universidad, cuando de repente te giras y sonríes, cuando vienes a mi mesa y empiezas a pintarme el brazo, a jugar sin parar…

 

  • … Parar el tiempo a media tarde, en el momento en el que preguntas que si nos vemos pero me encuentro ciego, loco, desorientado y aprisionado en medio de cuatro paredes mirando al techo. ‘Estoy ocupado

 

  • … ‘Ocupado’ contesto, de malgastar el tiempo y de hacer las cosas mal. Ocupado de no quitar el ojo de la pantalla esperando poder decirte que no puedo continuar ni un segundo más…

 

  • …Más y más horas atormentan mi cabeza. A las 23:58h la luz naranja de mi móvil empieza a parpadear. Como por arte de magia la pantalla se ilumina, otro mensaje tuyo ‘¿Estás…?’ 

 

…Lunes 15 de octubre…

 

‘SILUETAS’

‘SILUETAS’

Muchas veces los relatos guardan consigo un mensaje oculto que hay que descifrar ¿Te atreves?


Era primavera, como un regalo inesperado, como las cosquillas en la espalda después de una noche de alboroto, como despertarse cada mañana con las sábanas en el suelo y el flequillo despeinado, como los abrazos que te dejan sin respiración. Aún no lo entiendo pero poseía el don de transformar los lunes en sábados a las once de la noche, las lágrimas en risas, los segundos en horas. Aún recuerdo ese momento, cuando me acerqué tímidamente y saludé, iba perdiendo el norte, dejándose la vida. Su vestido de encaje color blanco deslumbraba el propio reflejo de la Luna en el mar y se fundía con sus pupilas. Sus cabos de oro fino bañados en soplos de aire caliente ocultaban su tez morena y sus piernas esbeltas…pronto me darían la bienvenida.

Anduvimos hasta llegar a lo alto del encinar donde ya no había gente ni claridad. Allí donde el silencio gana la batalla al bullicio, donde el único sonido era el latir de su corazón. Detuvimos la marcha y entramos en aquella caseta donde solíamos veranear.  Antes di una última calada al cigarro.

Una vez descalzos entramos a la habitación, tomé un cojín y de improvisto lo lancé haciendo que ella se precipitara sobre él y lo golpeara con la almohada mientras un arco se dibujaba en su sonrisa, pero no era eso lo que quería.

Nuestros rostros separados por apenas varios centímetros reflejaban emoción. Nos miramos fijamente clavando las pupilas, permaneciendo inmóviles, como estatuas en el tiempo. En ese momento las palabras habían desaparecido, como los versos y las estrofas, como el ruido y el viento. Sin darnos cuenta olvidamos la nostalgia de la piel desnuda y entrecruzamos las manos, fusionando los dedos, dejando huellas clavadas en el polvo, en la arena y en el recuerdo. Entre nosotros miles de sentimientos, pero nadie dijo nada, preferimos ahogarnos en el silencio. Su nariz rozó mi cuello y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

Entonces me tumbé a su lado, muy cerca, por miedo a desviarme del rumbo, por miedo a desorientarme, solo por miedo.  Ella se arrodilló y su atuendo entallado quedó pronto tirado en suelo. Rápidamente alzó sus piernas y las abrió mientras yo jugaba con sus glúteos aún algo fríos. Aceleré el ritmo, pero no había forma, entonces la azoté y ella gimió ferozmente girando su cabeza. Comenzó a masturbarse mientras un torrente de cerveza dejaba caer por sus senos. Lamí cada gota que escurría por todo su cuerpo y empotré sus pechos contra el cristal que recubría la cómoda. Respira, la dije.

Y cuando me dices ven y voy, me aproximo a ti, me detengo ante ti. De repente te das media vuelta y mis palmas empiezan a atravesar tu columna como un relámpago las nubes a su paso. Al llegar a tus pechos me detengo y los admiro, lentamente desciendo sobre tu cuerpo inquieto y fundo mis dedos en tus ellos y mis labios en tu boca empapada de gemidos. De repente callas y tu lengua impaciente empieza a jugar con la mía penetrando cada vez más y más hondo. Surco tus caderas y mientras el sudor cae tú te enredas en mí erizándome la piel.

¿Y cuando tus descomunales pechos se sacudirán al compás de mis caderas y mis yemas empezarán a tocar acordes en tu interior? Estoy preparada, susurras.

Así pasamos toda la noche hasta que fue tan fuerte el último grito que tuve que trepar de nuevo para callar tus gemidos y convertirlos en deseos. Entonces comenzó a llover sobre nuestros cuerpos, primero tú y después yo, como miles de fuegos artificiales estallando al mismo compás. Unos minutos más tarde nuestros torsos aún yacían algo húmedos, pero no les dimos importancia.

La observé de arriba abajo, deambulando lentamente por sus piernas desnudas, por su cintura y por su cuello hasta que de nuevo nuestras miradas se cruzaron. Ella rió irónicamente disimulando un halago entredicho y suspiró, recordando que ahora las cosas eran diferentes.

Como si de un escritor se tratara, ella puso punto y final sin embargo, yo la sujeté la mano, algo temblorosa y añadí dos más, grabando con tinta en papel la historia que juntos habíamos creado. Entonces pronuncié que un sueño podía cumplirse dos veces y la miré y me miró, nuestras sonrisas se fusionaron en el sabor de un beso, y el beso en caricias, en placer y de nuevo otro beso fulminante quemó mis labios y su aliento. Cerramos los ojos con la esperanza de que nada cambiara o de que fuera la sociedad quien lo hiciera. Una brisa de aire caliente y el tic tac de su corazón fueron las mejores pastillas para dormir.

Ya no hacían falta etiquetas para reflejar lo que sentíamos la una por la otra, ni roles, ni sexos, ni géneros, solamente éramos meras siluetas comiéndonos a besos.

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Foto tomada de Pinterest

‘EL RASTREO’

‘EL RASTREO’

‘El rastreo’ fue uno de los primeros poemas con los que me inicié en este mundo de la poesía. Este en concreto fue escrito  hace alrededor de 7 años.


Volaba hacia el horizonte,

volaba sin parar,

sus alas parecían fuego,

sus alas eran el mar.


Su pico era alargado,

cantaba sin cesar,

un solemne sonido,

que nadie podía escuchar.


Las patas traseras,

se querían posar,

y un gran alimento,

deseaba capturar.


Los ojos grisáceos,

colocados están,

plumas y esqueleto,

empezaron a encontrar.


Un alegre pececito,

le vio caminar,

y a la primera de vista,

se volvió a mojar.


Estaba aturdido,

pues nada podía pescar,

sus tripas crujían,

no paraban de sonar.


Un agraciado animalito,

con aspecto de zampar,

estaba caminando,

¡ya no podía esperar más!


Despacito, despacito,

solo le faltaba un paso más,

abrió su enorme boca,

 y tragó sin pensar.


Había saciado el hambre,

ahora tocaba descansar,

una hora de sueño,

y a volver a empezar.


55

Foto tomada de Pinterest

‘CAMINANDO HACIA EL OLVIDO’

‘CAMINANDO HACIA EL OLVIDO’


     A lo largo de toda mi vida habían pasado tras mis ojos escenas de pánico, pavor y suicidio. Creía que la calma llegaría, que un día me despertaría de este maldito sueño para que todo esto hubiera terminado, pero parecía que no iba a tener suerte. Había sufrido demasiado durante la juventud, había visto diversas torturas, que habían logrado que el suicido se convirtiera en una opción para no seguir adelante. Seguramente no podría soportar lo que el futuro me iba a desamparar.

     Grandes personas y conocidos había dejado atrás para dar lugar a un ambiente todavía peor del que podía haber imaginado en la peor de mis pesadillas. Se respiraba miedo y los pocos valientes que siempre luchando por un bien común se atrevían a pisotear las legislaturas, acababan olvidados. Los altos cargos dominaban cada rincón de la triste ciudad que yacía bajo sus manos y aspiraban a someter a cada individuo a sus mandatos y condenas. Soldados y oficiales de alto calibre acompañados de su fiel armamento deambulaban mientas que los azotes constantes de gripes, tuberculosis, infecciones, y otras múltiples derivaciones definían el momento social en que se vivía. Apenas podía subsistir si me encontraba rodeada de un mundo donde poner un pie en el sitio incorrecto era un asesinato.

     En el puro centro de poder se hallaban los manipuladores de seres humanos, por otra parte y más alejados, la cara opuesta de la moneda, barrios marginales, pobreza, miseria, polvo y tierra.

     Solamente a mí alrededor se encontraba lo más querido, Alan, la única persona que me había apoyado a hacer  y continuar con aquello que realmente me hacía evadirme de la sociedad, las palabras. Ninguno de los dos pensaba que las cosas podían cambiar de un momento a otro, que el blanco podía convertirse en negro en cuestión de instantes e incluso que lo que un día fue pasión otro día serían cenizas y que lo que durante minutos llamaron amor por instantes se convertiría en odio.


     No existía nada de claridad ni dentro ni fuera de la estancia. Todos descansaban mientras que la ciudad  dormía a los pies de la oscuridad. Poco a poco las horas pasaban y todo fue tomando color.

     Corría una mañana oscura del trece de diciembre,  apenas escasos rayos de sol y una inmensa masa de nubes grises cubrían el cielo que avecinaba tormenta. Las calles aun permanecían desérticas, apenas escasas tropas yacían en las fronteras controlando todo tipo de intercambios e infiltraciones.

    Alcancé la mano hasta la mesilla, cogí mis lentes y las acomodé. Era demasiado temprano y podría decir que había sido una noche nefasta. Encendí una vela y traté de no hacer demasiado ruido, pero Alan ya no estaba, sin embargo su aroma viril permanecía en la habitación impregnando cada rincón. Como cada mañana, debía continuar su habitual rutina de entrenamiento naval puesto que ya nos había avisado con anterioridad de su próximo destino. Dentro de apenas un mes nos dejaría al ser obligado a dejar a su familia para combatir con toda su tripulación en zonas nórdicas. Pero eso no me preocupaba en absoluto.

     “La multiplicidad de las guerras ha provocado la huida de millones de personas hacia lugares más seguros. La población está siendo destrozada psicológicamente. El colapso económico, social, político y cultural, es un presente. ¿Conflictos humanos?”·

     Estos, eran los titulares de las portadas más frecuentadas con las que me topaba cada vez que abría un periódico. Y eso que no mucha gente había conseguido llegar a tal cumbre de arte y expresión, poquísimas personas eran capaces de poder comprender textos y aquellos que sí que lo lograban trataban esto como un modo de difusión de principios falsos que solo servía para empobrecer más la sociedad, y que además podía llegar a desestabilizar todo el poder político. La mujer entonces estaba muy mal vista en este contexto, aun así,  conservaba la esperanza de que mis pequeños relatos que con tanto gusto y afición creaba en mis ratos libres, fueran algo más que ‘basura‘.

     Los días transcurrían, pasaban y empeoraban por momentos. Fue la muerte de mi segunda hija Julliet lo que me marcó de por vida. Y no el hecho de por sí, que en esos momentos ya era difícil de superar, sino la manera de llevarlo a cabo y el porqué. Absolutamente nadie dio explicaciones, solamente un desconocido sosteniendo entre sus brazos a una niña de apenas doce años llamó a la puerta y depositó su cuerpo sobre mis pies. En ese momento, mi corazón se partió en pedazos. De su cuello, colgaba una nota escrita en alemán que decía:

     “La muerte no se espera, se disfruta, pero nunca se predica en nombre de Dios” 

     Alan, nunca supo nada al respecto, él nunca había sentido ninguno tipo de afecto ni hacia mí ni hacia los míos. Ellos casi ni le conocían y nunca se atrevieron a llamarle “papá”.

     A pesar de todo percance allegado los momentos de máxima tensión se vivieron a partir del veinticinco de enero, cuando finalmente le vi por última vez debido a que los conflictos con las marcas fronterizas se incrementaban por instantes y era necesario un número mayor de tropas para poder hacerlo frente. Solamente quedábamos Axel y yo.

    Su huida seguramente eterna y la muerte de mi hija hicieron que llegara al punto máximo de saturación. Se vivían momentos de tristeza, depresión, miedo, rabia y sobre todo soledad. Y esto sumado a las largas jornadas de trabajo entre otros factores para poder sobrevivir, para poder ganar cuatro míseros duros y así poder continuar, producía que en mi interior ya no existiera ninguna ilusión por alcanzar cualquier meta.

     Me deshice de todo tipo de rastro que pudiera llevar a la deducción de mis escritos, quemé la mayor parte de ellos, pero uno en especial lo conservé, pues sería concretamente la última reflexión que haría antes de morir.

     Pero todo este trabajo llevó al desastre, las incursiones en distintas moradas con el fin de saquear cualquier bien que en ellas se encontrase, permitió que en apenas un par de semanas, los cuerpos policiales hallaran la vigencia de mi pasión y dedujeran que la mejor manera de acabar con ello, era acabar conmigo. Y así fue. La preservación de mi último texto que rápidamente cayó en manos del general y del rey supuso un principio y un fin. Determinaron que una mujer no estaba capacitada para tales labores, propias de exiguos escribanos que tampoco contaban con la libertad absoluta.

     Pronto fui sacada de mi hogar, arrastrada y maltratada frente a los ojos de Axel que no comprendía tal calamidad. Lo último que recuerdo es que, apenado, me gritaba sin cesar: “Mamá, mamá ¿A dónde te llevan?”, no te preocupes le dije, nos volveremos a encontrar.

     Un fuerte ruido se oyó, detrás de otros tantos, después uno todavía más fuerte. Puñaladas y  golpes quedaron clavados en la figura de la mujer que segundos antes lloraba y suplicaba una y otra vez. Finalmente un rostro desfigurado, ensangrentado en mentiras, odio, tristeza y melancolía y un cuerpo indefenso. Todo terminó, cuando los insultos, quejas, manipulaciones, lloros, llantos y risas murieron como por arte de magia.

     La sangre caliente caía, se derramaba poco a poco, muy lentamente. Un leve quejido volvió a aparecer, el último sonido. La gran plaza central teñida de un color rojo ardiente, desprendía un olor desagradable. Se había exterminado una nueva familia al mando del poder.

     De tal modo, el recuerdo desvaneció y consigo mismo la esperanza imposible de recuperar el tiempo perdido.

    Y así,  una vez que la autora se hallaba, tendida, fría y sin alma, alguien se dispuso a leer un pequeño fragmento de sus memorias que tanto escándalo habían causado.

 CUANDO MIRAS HACIA ATRÁS  Y VES QUE NO HAY NADIE

     “Todo estará en el olvido cuando perdamos la esperanza, la llama que sustenta la magia que nos hace felices o al menos que hace que conservemos las ilusiones que sin darnos cuenta vamos tirando a la basura. Una simple actitud positiva ante los problemas que se plantean. Afrontar con firmeza los golpes que sufrimos día a día. Luchar con una sonrisa en la cara, sin escrúpulos, sin cicatrices, sin lágrimas. Dejar a un lado los errores, los fracasos e incluso las mentiras que por instantes o incluso, días, meses o años nos impidieron seguir adelante. Creer en uno mismo, en sus capacidades y en sus metas, vivir la vida, soñar, reír, compartir, enamorarse, sentirse a gusto…

     Esto y mucho más es lo que queremos, pero lo que sin embargo cuesta un triunfo alcanzar. Es un proceso largo, complejo y agotador, pero no imposible. No obstante, esto tampoco es el final de un viaje por el que cada uno de nosotros hemos tenido que a veces detenernos a reflexionar sobre nuestros actos. Esto no es más que un simple cambio, un tonto juego de azar. Una experiencia a través de la cual debemos de ser capaces de coexistir con la gran inmensidad de percances que transcurrirán paulatinamente. Aunque no siempre el tiempo jugará a nuestro favor, respiraremos profundo repetidas veces con la intención de calmar situaciones que nos ponen de los nervios, que nos alteran hasta el punto de ser insoportables. Lloraremos y nos quejaremos de nuestra mala suerte una y otra vez, como si uno mismo pudiese cambiar lo que ya está escrito y lo que tiene a su alrededor.

     Cerrar los ojos, esperar y tras varios minutos, volverlos a abrir para encontrarse seguramente con un panorama inapropiado, sin que nada haya cambiado, algo intolerable.

     No sé todo lo que sería capaz de entregar a cambio de una vida más fácil, sin tener que caerse para luego darse cuenta de que no has aprendido ni a levantarte. Los mejores momentos ocurren cuando menos te lo esperas y duran apenas segundos. Son pequeñas gotas de un frasco finito que cubre sus paredes de cristal con alegrías. A medida que nos hacemos mayores, su contenido se reduce más y más, hasta que se bebe la última gota, el último sorbo.

     Empezar de nuevo significa empezar de cero, dar comienzo a una nueva vida, nacer, hacer un barrido completo a nuestra memoria, tanto para bien como para mal. 

      Eliminar recuerdos, sentimientos… para poder iniciar un nuevo viaje. Un viaje en el que nos acompañará solamente lo que sea capaz de hacernos sonreír. Acordándonos y teniendo presente a todas esas personas que hoy en día no puede estar con nosotros, aquí mismo, pero que nos observan constantemente y nos cuidan como propios hijos suyos, y que por tanto en cuestión de tiempo ocuparemos su trono. Una vez recibida la oportunidad de cambiar absolutamente tu vida, estarás en la obligación de disfrutar como un niño pequeño, sin miedo de arriesgar, de aprender y de seguir adelante frente a todo.

     Investigar y examinar cada rincón, cada recoveco y cada escondrijo hasta que no puedas más, hasta que tu corazón pida ayuda y puedas sentirte afortunado de recompensarlo por haber encontrado aquello que realmente te hace feliz, es la esencia de la vida. Pero no vale la pena expresar en unas pocas líneas aquello que te desvela cada noche, aquello que te preocupa, si en estos tiempos, la sangre es más poderosa que el oro.

     No todo en esta vida tiene un fin, una meta, o incluso un propósito que haya que alcanzar como bien se decía. Hay personas que están destinadas a pasar sus días, horas, minutos y segundos junto a su alma gemela y otras que se aferrarán a la soledad y que junto a ella vivirán lo que el tiempo quiera. Todo depende del tiempo y de cómo nosotros queramos vivir cada momento.

     Simplemente ahora mismo quiero estar sola, sin embargo el silencio unas veces y los lamentos otras, hacen que todo esto sea aun más difícil de controlar. Parece que cada paso que doy es una confusión más, un pozo sin salida. He tratado de reproducir lo que mi mente me mandaba pero créeme…he fracasado.

     Solo espero que nada continúe como ahora, que evolucionemos y que la sociedad se mentalice de lo que realmente es importante y de lo que es necesario, que analice las situaciones y sepa responder ante aquellos que no pueden hacerlo por ellos mismos.

     Miles de personas se cruzan con nosotros, y miles son también las rutas que tenemos que atravesar para pasar al otro lado, a la orilla. Sin embargo, “nadie nunca se da cuenta que el camino más difícil es aquel que todos los días atravesamos”

‘AMORES PROHIBIDOS’

‘AMORES PROHIBIDOS’

Relato ganador del  concurso del IES PIO DEL RIO HORTEGA


              Los minutos no transcurrían, parecía haber podido detener el tiempo con mis manos. El ruido de las agujas del reloj había parado por momentos, pero volvió o eso pensaba. Era invierno y lo sabía, sentía como mi corazón se congelaba hasta dejarme sin aliento. El perfume de la primavera ya estaba exhausto.

            Cuando la vi por última vez, su mirada y su rostro cubiertos de lágrimas señalaban un trágico dolor. No recordaba casi nada desde el último momento junto a ella, estaba adormecido, pero solo eso. Mis únicos amigos a lo largo de todo este tiempo habían sido el alcohol y las drogas, los que no me reprochaban nada y a los que nunca perdería. Tal vez esa era la causa de encontrarme en esta situación tan incómoda que no podía soportar. Lo extraño de todo esto es que ya lo había soñado antes. Durante unos segundos pensé ¿Serían estas mis últimas horas de vida? Pero era demasiado pronto.

                Me faltaba algo y precisamente no era ella. Es ahora cuando me doy cuenta de los errores cometidos en mi vida, pero no me arrepiento, porque arrepentirse era sentirse culpable y yo no me sentía. La misma historia se repetía continuamente en  mi cabeza, alterando mis sueños y poniéndome cada vez más nervioso. La verdad es que no sabía cuál era la causa de todo aquello. Como llevado por miles de olas mar adentro, mi cabeza daba vueltas. Un mundo totalmente distinto al nuestro yacía en su interior y las llaves hacia el palacio de la alegría estaban pérdidas en el olvido. Creía que ya había sufrido demasiado, pero estaba equivocado, lo peor seguramente estaba por llegar.

                Las cosas menos esperadas, ocurren de un momento a otro y a veces, pasan tan rápido que no las podemos ver, pero esa no es la lógica de la vida. Cada detalle, puede hacernos felices, pero no a todos. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que realmente lo perdemos y esta era una de esas veces. No os voy a mentir, el resultado no fue el esperado.

                 Ella no me quería, lo sabía, pero hacía todo lo posible para hacerme la persona más feliz del mundo y eso se lo estaré agradecido. En cambio, yo no nací para eso. Siempre quise ser bastante individual, y aunque querer es poder, parece ser que falla. Dicen que el tiempo es eterno y paciente y que da muchas oportunidades, pero las dejamos pasar. Ilusos, las oportunidades no vuelven una y otra vez. Ella desaprovechó cada una de las oportunidades que tuvo entre sus manos.

                Habíamos desperdiciado miles de ocasiones para decirnos las cosas a la cara el uno al otro, pero preferimos no hacerlo, eso si que era perder el tiempo y el tiempo no se pierde, se vive. Dura poco, lo sabemos, pero ese poco tiempo es lo que nos hace felices, en cambio a otros no. No creo que esas personas realmente merezcan morir, todavía las queda mucho por aprender. Realmente sentir amor por aquellas personas que no merecen la pena… no es necesario.

                De esta manera llegamos a un determinado momento de la vida, en la que ya no hay ganas de vivir. Ahora lo que me pregunto era si había hecho bien dejándola partir o tal vez era yo el que tenía que estar en su lugar, necesitaba esa respuesta. Pero si el tiempo pone a cada uno en su lugar y todo lo arregla, pronto las cosas cambiarían. Absolutamente todos, sin darnos cuenta, vamos escribiendo nuestro cuento, unos de príncipes y princesas, otros de dragones y brujas, pero en nuestro caso, lo que había empezado como una novela se había convertido en una tragedia.

                No hacían falta ni palabras, una mirada, un suspiro lo decía todo de ella. Esas cosas solo las sienten las personas que están destinadas el uno para el otro. ¿Era yo el problema? No lo creo, pero tampoco creo que fuese ella. Supongo que a cupido le fallaron sus flechas de amor.

                De nuevo el tiempo se detuvo y pensé en todos los momentos felices que pasamos juntos. En realidad no todos somos felices, pero pretendemos demostrarlo. Dicen que sentir mariposas en el estómago es  amor y felicidad pero las mías se habían quedado en simples gusanos, esas mariposas ya no existen. Una vez que desaparecen, no vuelven.  Tampoco somos infelices, nos conformamos con cosas absurdas, eso es de tontos. Si fuésemos felices nada de lo que rodea sería así. Aunque tampoco podemos alcanzar la máxima felicidad, porque si no, nada tendría sentido.

                Muchas veces te paras, piensas, miras a tú alrededor y ves que has nacido llorando y que probablemente sea lo mismo que hagas al morir. Entonces, es aquí, cuando haces una pausa.  Yo voy a nacer, crecer, tal vez disfrutar… pero hagas lo que hagas todos, vamos a volver donde estábamos. Ya habremos hecho nuestro habitual recorrido, el mismo que hacemos todos nosotros, los seres humanos.

                Lo que nunca he llegado a entender es porque creemos que la vida será mejor cuando no existamos. Ninguna persona lo sabe, al menos creo yo. Si lo supiéramos no creo que nadie añorase la muerte, aunque algunos la esperan con ansia.

                Montones de recuerdos vividos, retomaron mi cabeza, eran verdaderas pruebas de amor perdidas en el olvido. Lo que no sé es como empezó todo pero ocurrió por la noche, sin embargo prefiero pensar que simplemente fue suerte. Si, esa misma, la que un día viene y a la que al día siguiente no encuentras, la que escapa de tus brazos cuando estas a salvo y la que regresa cuando nada puede ir peor. Ayer todo parecía mejor, vivíamos nuestra aventura y no imaginamos que nadie nos la fuese a estropear, esa fue una de las mejores sensaciones. Estábamos solos, como apartados del mundo y la sociedad, era la verdad, aunque yo no creo en verdades. Notaba sus manos contra las mías y no me paraba de acariciar. Parece que todo nos da igual, no es así. El mundo a mí alrededor no padece, solo existe, aunque también sufre. La gente sufre en silencio.

                En realidad todo comenzó cuando quedamos para ir a un pub, todo era maravilloso. Ella se su puso sus tacones favoritos, el rímel, su perfume, el collar que la había regalado por su cumpleaños… Cerró la puerta  y bajo por las escaleras, ya era la hora. Como siempre ella iba radiante de la cabeza a los pies, yo la cogí de la mano y caminamos juntos. Eso no era lo que más nos preocupaba, solo que estuviera allí, conmigo.

                Finalmente llegamos a casa y nos tumbamos encima de la cama. Ella empezó a acariciar todo mi cuerpo. Sus dedos iban abriendo lentamente los botones de mi camisa hasta el punto en el que mi torso quedó descubierto por completo. Después, se desabrochó el vestido y  nuestros cuerpos  desnudos se rozaron. Me miró, la miré y nos besamos. Lo que me encantaba de ella era su dulce voz que cada mañana al despertar me susurraba palabras estúpidas al oído, sus labios húmedos contra los míos, el aroma de su pelo, su cuerpo…

                Todo lo que había estado esperando durante días y noches se había convertido en polvo y arena. Hace unos minutos podía oír su voz, pero ya se había apagado la llama que avivaba su aliento. La había perdido, ahora me tocaba asumirlo.  No siempre las cosas son de luz y de color, como todo el mundo piensa, a veces pierden la tinta que corre por sus venas y simplemente dejan de existir para siempre. Aun no entiendo porque todo esto ha llegado, cual es su prisa y cuál es su intención.

                 Esta misma, es la historia de dos sujetos, estúpidos, que un trece de mayo se dieron a conocer por primera vez y se cogieron  de la mano para caminar juntas sin temor a nada. Un trece de mayo decía ella, en realidad significaba mi vida. Ahora las primeras veces ya se han acabado y solo queda el final, lo peor. Ella fue una de esas personas que cambió mi vida por completo. Al principio tenía pánico por quererte y perderte y mírame ahora, que derramo lágrimas por ti.

                Las imágenes de este final no son como me las esperaba, tú y yo apartados por unos pocos metros, sin podernos tocar ¿A quién le gusta eso? No dudes que te voy a visitar cada vez que reclames mi ausencia, que te voy a lucir con una corona de rosas cada vez que estés triste y que voy a hacer todo lo posible porque me recuerdes tal y como soy. Porque esa persona que ya no ves, fue la primera que sintió que eras esencial en su vida, y estaba en lo cierto.

                He llegado a conocer tus instintos, y tenerte entre mis brazos, a quererte como si te fuera a perder y todo eso no se para que. Si cuando te llamo no vienes a mí, si cuando duermo no me abrazas… Nos hemos divertido como críos inmaduros, hemos aceptado que estábamos hecho el uno para el otro, hemos aprendido a valorar lo que tenemos y hemos tropezado en el camino. Las virtudes y los defectos nos hacen especiales por eso no hay que tomarse la vida en serio ya que nadie va a salir vivo. Créeme, todo tiene un fin,  el hielo se deshace, el tiempo se acaba, pero mucha gente no cambia. Solamente unas personas merecen ser recordadas hasta el resto de nuestras vidas, aquellas que cuando nos caemos nos levantan, aquellas que tratan de vernos sonreír cuando queremos echar a llorar. Otras, tal vez, quisieras que no hubieran existido nunca, pero yo no tengo la culpa de eso.

                Ahora mismo prefiero no desperdiciar el tiempo buscando a alguien que me arrope cada noche, prefiero quedarme con el recuerdo de tus palabras. Detrás de un todo irá bien se esconden sentimientos ocultos que nadie quiere mostrar. No he esperado nada a cambio, ni lo voy a esperar, tú me has dado lo que has podido, esa es la verdad. Entre lamentos, quejas inadecuadas, y ridículas bromas me he enamorado de ti. De vez en cuando me rio, porque miro hacia atrás y veo a esa niña que enredaba su pelo en su mano y que jugaba con el barro sin miedo a manchar su vestido favorito.

Ahora todo parece una rueda llena de mentiras y verdades, unas veces gira tanto que te mareas, pero otras se queda parada, y lo extrañas. Ella había subido y bajado, y quizás se había mareado, podía haber alcanzado el éxito por momentos, pero todo se detuvo cuando por fin lo iba a tener entre sus manos. Para qué queremos ser perfectos, me pregunto, y te preguntas, si siendo felices nos vale.

‘CORAZÓN HELADO’

‘CORAZÓN HELADO’

Poesía ganadora del  concurso del IES PIO DEL RIO HORTEGA


Apareció en la sala,

como otra cualquiera,

lucía altos tacones

y tenue piel morena.


Lentamente, poco a poco,

sus botones se abrían,

su camisa daba paso,

a sendas obras magníficas.


Vi como lágrimas de abril.

y como vientos helados,

como perlas de marfil,

cabello, piel y manos.


El corazón ardiente,

sangre de lado a lado,

ambos ojos teñidos,

de negro, gris y dorado.


Dos labios carnosos,

pegados a mi costado,

y entre sus piernas cruzadas,

un gran tesoro enterrado.


Un roce, una caricia,

incluso una mirada,

cuando ella me dijo: “Ven”

con una voz entonada.


Como gran caballero,

acudí a su llamada,

con un talante colosal,

como si de rey se tratara.


Sonreí, callé y me tumbé,

sobre el cuerpo allegado,

éramos jóvenes vivientes,

disfrutando del libre pecado.


Los segundos pasaban,

los minutos transcurrían,

las horas se acababan,

mientras la ciudad amanecía.


Una noche de amor y sexo,

de gemidos y fantasías,

de miedos encadenados,

y de tontas falsas mentiras.


Llegó el peor momento,

en el que todo se acababa,

cuando ella dijo: “Adiós”

al único varón que amaba.


Pasión, alegría, dulzura,

fuerza, valor, cordura,

placer, tacto, locura,

y el recuerdo perdura.