‘EL RASTREO’

‘EL RASTREO’

‘El rastreo’ fue uno de los primeros poemas con los que me inicié en este mundo de la poesía. Este en concreto fue escrito  hace alrededor de 7 años.


Volaba hacia el horizonte,

volaba sin parar,

sus alas parecían fuego,

sus alas eran el mar.


Su pico era alargado,

cantaba sin cesar,

un solemne sonido,

que nadie podía escuchar.


Las patas traseras,

se querían posar,

y un gran alimento,

deseaba capturar.


Los ojos grisáceos,

colocados están,

plumas y esqueleto,

empezaron a encontrar.


Un alegre pececito,

le vio caminar,

y a la primera de vista,

se volvió a mojar.


Estaba aturdido,

pues nada podía pescar,

sus tripas crujían,

no paraban de sonar.


Un agraciado animalito,

con aspecto de zampar,

estaba caminando,

¡ya no podía esperar más!


Despacito, despacito,

solo le faltaba un paso más,

abrió su enorme boca,

 y tragó sin pensar.


Había saciado el hambre,

ahora tocaba descansar,

una hora de sueño,

y a volver a empezar.


55

Foto tomada de Pinterest

‘CAMINANDO HACIA EL OLVIDO’

‘CAMINANDO HACIA EL OLVIDO’


     A lo largo de toda mi vida habían pasado tras mis ojos escenas de pánico, pavor y suicidio. Creía que la calma llegaría, que un día me despertaría de este maldito sueño para que todo esto hubiera terminado, pero parecía que no iba a tener suerte. Había sufrido demasiado durante la juventud, había visto diversas torturas, que habían logrado que el suicido se convirtiera en una opción para no seguir adelante. Seguramente no podría soportar lo que el futuro me iba a desamparar.

     Grandes personas y conocidos había dejado atrás para dar lugar a un ambiente todavía peor del que podía haber imaginado en la peor de mis pesadillas. Se respiraba miedo y los pocos valientes que siempre luchando por un bien común se atrevían a pisotear las legislaturas, acababan olvidados. Los altos cargos dominaban cada rincón de la triste ciudad que yacía bajo sus manos y aspiraban a someter a cada individuo a sus mandatos y condenas. Soldados y oficiales de alto calibre acompañados de su fiel armamento deambulaban mientas que los azotes constantes de gripes, tuberculosis, infecciones, y otras múltiples derivaciones definían el momento social en que se vivía. Apenas podía subsistir si me encontraba rodeada de un mundo donde poner un pie en el sitio incorrecto era un asesinato.

     En el puro centro de poder se hallaban los manipuladores de seres humanos, por otra parte y más alejados, la cara opuesta de la moneda, barrios marginales, pobreza, miseria, polvo y tierra.

     Solamente a mí alrededor se encontraba lo más querido, Alan, la única persona que me había apoyado a hacer  y continuar con aquello que realmente me hacía evadirme de la sociedad, las palabras. Ninguno de los dos pensaba que las cosas podían cambiar de un momento a otro, que el blanco podía convertirse en negro en cuestión de instantes e incluso que lo que un día fue pasión otro día serían cenizas y que lo que durante minutos llamaron amor por instantes se convertiría en odio.


     No existía nada de claridad ni dentro ni fuera de la estancia. Todos descansaban mientras que la ciudad  dormía a los pies de la oscuridad. Poco a poco las horas pasaban y todo fue tomando color.

     Corría una mañana oscura del trece de diciembre,  apenas escasos rayos de sol y una inmensa masa de nubes grises cubrían el cielo que avecinaba tormenta. Las calles aun permanecían desérticas, apenas escasas tropas yacían en las fronteras controlando todo tipo de intercambios e infiltraciones.

    Alcancé la mano hasta la mesilla, cogí mis lentes y las acomodé. Era demasiado temprano y podría decir que había sido una noche nefasta. Encendí una vela y traté de no hacer demasiado ruido, pero Alan ya no estaba, sin embargo su aroma viril permanecía en la habitación impregnando cada rincón. Como cada mañana, debía continuar su habitual rutina de entrenamiento naval puesto que ya nos había avisado con anterioridad de su próximo destino. Dentro de apenas un mes nos dejaría al ser obligado a dejar a su familia para combatir con toda su tripulación en zonas nórdicas. Pero eso no me preocupaba en absoluto.

     “La multiplicidad de las guerras ha provocado la huida de millones de personas hacia lugares más seguros. La población está siendo destrozada psicológicamente. El colapso económico, social, político y cultural, es un presente. ¿Conflictos humanos?”·

     Estos, eran los titulares de las portadas más frecuentadas con las que me topaba cada vez que abría un periódico. Y eso que no mucha gente había conseguido llegar a tal cumbre de arte y expresión, poquísimas personas eran capaces de poder comprender textos y aquellos que sí que lo lograban trataban esto como un modo de difusión de principios falsos que solo servía para empobrecer más la sociedad, y que además podía llegar a desestabilizar todo el poder político. La mujer entonces estaba muy mal vista en este contexto, aun así,  conservaba la esperanza de que mis pequeños relatos que con tanto gusto y afición creaba en mis ratos libres, fueran algo más que ‘basura‘.

     Los días transcurrían, pasaban y empeoraban por momentos. Fue la muerte de mi segunda hija Julliet lo que me marcó de por vida. Y no el hecho de por sí, que en esos momentos ya era difícil de superar, sino la manera de llevarlo a cabo y el porqué. Absolutamente nadie dio explicaciones, solamente un desconocido sosteniendo entre sus brazos a una niña de apenas doce años llamó a la puerta y depositó su cuerpo sobre mis pies. En ese momento, mi corazón se partió en pedazos. De su cuello, colgaba una nota escrita en alemán que decía:

     “La muerte no se espera, se disfruta, pero nunca se predica en nombre de Dios” 

     Alan, nunca supo nada al respecto, él nunca había sentido ninguno tipo de afecto ni hacia mí ni hacia los míos. Ellos casi ni le conocían y nunca se atrevieron a llamarle “papá”.

     A pesar de todo percance allegado los momentos de máxima tensión se vivieron a partir del veinticinco de enero, cuando finalmente le vi por última vez debido a que los conflictos con las marcas fronterizas se incrementaban por instantes y era necesario un número mayor de tropas para poder hacerlo frente. Solamente quedábamos Axel y yo.

    Su huida seguramente eterna y la muerte de mi hija hicieron que llegara al punto máximo de saturación. Se vivían momentos de tristeza, depresión, miedo, rabia y sobre todo soledad. Y esto sumado a las largas jornadas de trabajo entre otros factores para poder sobrevivir, para poder ganar cuatro míseros duros y así poder continuar, producía que en mi interior ya no existiera ninguna ilusión por alcanzar cualquier meta.

     Me deshice de todo tipo de rastro que pudiera llevar a la deducción de mis escritos, quemé la mayor parte de ellos, pero uno en especial lo conservé, pues sería concretamente la última reflexión que haría antes de morir.

     Pero todo este trabajo llevó al desastre, las incursiones en distintas moradas con el fin de saquear cualquier bien que en ellas se encontrase, permitió que en apenas un par de semanas, los cuerpos policiales hallaran la vigencia de mi pasión y dedujeran que la mejor manera de acabar con ello, era acabar conmigo. Y así fue. La preservación de mi último texto que rápidamente cayó en manos del general y del rey supuso un principio y un fin. Determinaron que una mujer no estaba capacitada para tales labores, propias de exiguos escribanos que tampoco contaban con la libertad absoluta.

     Pronto fui sacada de mi hogar, arrastrada y maltratada frente a los ojos de Axel que no comprendía tal calamidad. Lo último que recuerdo es que, apenado, me gritaba sin cesar: “Mamá, mamá ¿A dónde te llevan?”, no te preocupes le dije, nos volveremos a encontrar.

     Un fuerte ruido se oyó, detrás de otros tantos, después uno todavía más fuerte. Puñaladas y  golpes quedaron clavados en la figura de la mujer que segundos antes lloraba y suplicaba una y otra vez. Finalmente un rostro desfigurado, ensangrentado en mentiras, odio, tristeza y melancolía y un cuerpo indefenso. Todo terminó, cuando los insultos, quejas, manipulaciones, lloros, llantos y risas murieron como por arte de magia.

     La sangre caliente caía, se derramaba poco a poco, muy lentamente. Un leve quejido volvió a aparecer, el último sonido. La gran plaza central teñida de un color rojo ardiente, desprendía un olor desagradable. Se había exterminado una nueva familia al mando del poder.

     De tal modo, el recuerdo desvaneció y consigo mismo la esperanza imposible de recuperar el tiempo perdido.

    Y así,  una vez que la autora se hallaba, tendida, fría y sin alma, alguien se dispuso a leer un pequeño fragmento de sus memorias que tanto escándalo habían causado.

 CUANDO MIRAS HACIA ATRÁS  Y VES QUE NO HAY NADIE

     “Todo estará en el olvido cuando perdamos la esperanza, la llama que sustenta la magia que nos hace felices o al menos que hace que conservemos las ilusiones que sin darnos cuenta vamos tirando a la basura. Una simple actitud positiva ante los problemas que se plantean. Afrontar con firmeza los golpes que sufrimos día a día. Luchar con una sonrisa en la cara, sin escrúpulos, sin cicatrices, sin lágrimas. Dejar a un lado los errores, los fracasos e incluso las mentiras que por instantes o incluso, días, meses o años nos impidieron seguir adelante. Creer en uno mismo, en sus capacidades y en sus metas, vivir la vida, soñar, reír, compartir, enamorarse, sentirse a gusto…

     Esto y mucho más es lo que queremos, pero lo que sin embargo cuesta un triunfo alcanzar. Es un proceso largo, complejo y agotador, pero no imposible. No obstante, esto tampoco es el final de un viaje por el que cada uno de nosotros hemos tenido que a veces detenernos a reflexionar sobre nuestros actos. Esto no es más que un simple cambio, un tonto juego de azar. Una experiencia a través de la cual debemos de ser capaces de coexistir con la gran inmensidad de percances que transcurrirán paulatinamente. Aunque no siempre el tiempo jugará a nuestro favor, respiraremos profundo repetidas veces con la intención de calmar situaciones que nos ponen de los nervios, que nos alteran hasta el punto de ser insoportables. Lloraremos y nos quejaremos de nuestra mala suerte una y otra vez, como si uno mismo pudiese cambiar lo que ya está escrito y lo que tiene a su alrededor.

     Cerrar los ojos, esperar y tras varios minutos, volverlos a abrir para encontrarse seguramente con un panorama inapropiado, sin que nada haya cambiado, algo intolerable.

     No sé todo lo que sería capaz de entregar a cambio de una vida más fácil, sin tener que caerse para luego darse cuenta de que no has aprendido ni a levantarte. Los mejores momentos ocurren cuando menos te lo esperas y duran apenas segundos. Son pequeñas gotas de un frasco finito que cubre sus paredes de cristal con alegrías. A medida que nos hacemos mayores, su contenido se reduce más y más, hasta que se bebe la última gota, el último sorbo.

     Empezar de nuevo significa empezar de cero, dar comienzo a una nueva vida, nacer, hacer un barrido completo a nuestra memoria, tanto para bien como para mal. 

      Eliminar recuerdos, sentimientos… para poder iniciar un nuevo viaje. Un viaje en el que nos acompañará solamente lo que sea capaz de hacernos sonreír. Acordándonos y teniendo presente a todas esas personas que hoy en día no puede estar con nosotros, aquí mismo, pero que nos observan constantemente y nos cuidan como propios hijos suyos, y que por tanto en cuestión de tiempo ocuparemos su trono. Una vez recibida la oportunidad de cambiar absolutamente tu vida, estarás en la obligación de disfrutar como un niño pequeño, sin miedo de arriesgar, de aprender y de seguir adelante frente a todo.

     Investigar y examinar cada rincón, cada recoveco y cada escondrijo hasta que no puedas más, hasta que tu corazón pida ayuda y puedas sentirte afortunado de recompensarlo por haber encontrado aquello que realmente te hace feliz, es la esencia de la vida. Pero no vale la pena expresar en unas pocas líneas aquello que te desvela cada noche, aquello que te preocupa, si en estos tiempos, la sangre es más poderosa que el oro.

     No todo en esta vida tiene un fin, una meta, o incluso un propósito que haya que alcanzar como bien se decía. Hay personas que están destinadas a pasar sus días, horas, minutos y segundos junto a su alma gemela y otras que se aferrarán a la soledad y que junto a ella vivirán lo que el tiempo quiera. Todo depende del tiempo y de cómo nosotros queramos vivir cada momento.

     Simplemente ahora mismo quiero estar sola, sin embargo el silencio unas veces y los lamentos otras, hacen que todo esto sea aun más difícil de controlar. Parece que cada paso que doy es una confusión más, un pozo sin salida. He tratado de reproducir lo que mi mente me mandaba pero créeme…he fracasado.

     Solo espero que nada continúe como ahora, que evolucionemos y que la sociedad se mentalice de lo que realmente es importante y de lo que es necesario, que analice las situaciones y sepa responder ante aquellos que no pueden hacerlo por ellos mismos.

     Miles de personas se cruzan con nosotros, y miles son también las rutas que tenemos que atravesar para pasar al otro lado, a la orilla. Sin embargo, “nadie nunca se da cuenta que el camino más difícil es aquel que todos los días atravesamos”

‘AMORES PROHIBIDOS’

‘AMORES PROHIBIDOS’

Relato ganador del  concurso del IES PIO DEL RIO HORTEGA


              Los minutos no transcurrían, parecía haber podido detener el tiempo con mis manos. El ruido de las agujas del reloj había parado por momentos, pero volvió o eso pensaba. Era invierno y lo sabía, sentía como mi corazón se congelaba hasta dejarme sin aliento. El perfume de la primavera ya estaba exhausto.

            Cuando la vi por última vez, su mirada y su rostro cubiertos de lágrimas señalaban un trágico dolor. No recordaba casi nada desde el último momento junto a ella, estaba adormecido, pero solo eso. Mis únicos amigos a lo largo de todo este tiempo habían sido el alcohol y las drogas, los que no me reprochaban nada y a los que nunca perdería. Tal vez esa era la causa de encontrarme en esta situación tan incómoda que no podía soportar. Lo extraño de todo esto es que ya lo había soñado antes. Durante unos segundos pensé ¿Serían estas mis últimas horas de vida? Pero era demasiado pronto.

                Me faltaba algo y precisamente no era ella. Es ahora cuando me doy cuenta de los errores cometidos en mi vida, pero no me arrepiento, porque arrepentirse era sentirse culpable y yo no me sentía. La misma historia se repetía continuamente en  mi cabeza, alterando mis sueños y poniéndome cada vez más nervioso. La verdad es que no sabía cuál era la causa de todo aquello. Como llevado por miles de olas mar adentro, mi cabeza daba vueltas. Un mundo totalmente distinto al nuestro yacía en su interior y las llaves hacia el palacio de la alegría estaban pérdidas en el olvido. Creía que ya había sufrido demasiado, pero estaba equivocado, lo peor seguramente estaba por llegar.

                Las cosas menos esperadas, ocurren de un momento a otro y a veces, pasan tan rápido que no las podemos ver, pero esa no es la lógica de la vida. Cada detalle, puede hacernos felices, pero no a todos. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que realmente lo perdemos y esta era una de esas veces. No os voy a mentir, el resultado no fue el esperado.

                 Ella no me quería, lo sabía, pero hacía todo lo posible para hacerme la persona más feliz del mundo y eso se lo estaré agradecido. En cambio, yo no nací para eso. Siempre quise ser bastante individual, y aunque querer es poder, parece ser que falla. Dicen que el tiempo es eterno y paciente y que da muchas oportunidades, pero las dejamos pasar. Ilusos, las oportunidades no vuelven una y otra vez. Ella desaprovechó cada una de las oportunidades que tuvo entre sus manos.

                Habíamos desperdiciado miles de ocasiones para decirnos las cosas a la cara el uno al otro, pero preferimos no hacerlo, eso si que era perder el tiempo y el tiempo no se pierde, se vive. Dura poco, lo sabemos, pero ese poco tiempo es lo que nos hace felices, en cambio a otros no. No creo que esas personas realmente merezcan morir, todavía las queda mucho por aprender. Realmente sentir amor por aquellas personas que no merecen la pena… no es necesario.

                De esta manera llegamos a un determinado momento de la vida, en la que ya no hay ganas de vivir. Ahora lo que me pregunto era si había hecho bien dejándola partir o tal vez era yo el que tenía que estar en su lugar, necesitaba esa respuesta. Pero si el tiempo pone a cada uno en su lugar y todo lo arregla, pronto las cosas cambiarían. Absolutamente todos, sin darnos cuenta, vamos escribiendo nuestro cuento, unos de príncipes y princesas, otros de dragones y brujas, pero en nuestro caso, lo que había empezado como una novela se había convertido en una tragedia.

                No hacían falta ni palabras, una mirada, un suspiro lo decía todo de ella. Esas cosas solo las sienten las personas que están destinadas el uno para el otro. ¿Era yo el problema? No lo creo, pero tampoco creo que fuese ella. Supongo que a cupido le fallaron sus flechas de amor.

                De nuevo el tiempo se detuvo y pensé en todos los momentos felices que pasamos juntos. En realidad no todos somos felices, pero pretendemos demostrarlo. Dicen que sentir mariposas en el estómago es  amor y felicidad pero las mías se habían quedado en simples gusanos, esas mariposas ya no existen. Una vez que desaparecen, no vuelven.  Tampoco somos infelices, nos conformamos con cosas absurdas, eso es de tontos. Si fuésemos felices nada de lo que rodea sería así. Aunque tampoco podemos alcanzar la máxima felicidad, porque si no, nada tendría sentido.

                Muchas veces te paras, piensas, miras a tú alrededor y ves que has nacido llorando y que probablemente sea lo mismo que hagas al morir. Entonces, es aquí, cuando haces una pausa.  Yo voy a nacer, crecer, tal vez disfrutar… pero hagas lo que hagas todos, vamos a volver donde estábamos. Ya habremos hecho nuestro habitual recorrido, el mismo que hacemos todos nosotros, los seres humanos.

                Lo que nunca he llegado a entender es porque creemos que la vida será mejor cuando no existamos. Ninguna persona lo sabe, al menos creo yo. Si lo supiéramos no creo que nadie añorase la muerte, aunque algunos la esperan con ansia.

                Montones de recuerdos vividos, retomaron mi cabeza, eran verdaderas pruebas de amor perdidas en el olvido. Lo que no sé es como empezó todo pero ocurrió por la noche, sin embargo prefiero pensar que simplemente fue suerte. Si, esa misma, la que un día viene y a la que al día siguiente no encuentras, la que escapa de tus brazos cuando estas a salvo y la que regresa cuando nada puede ir peor. Ayer todo parecía mejor, vivíamos nuestra aventura y no imaginamos que nadie nos la fuese a estropear, esa fue una de las mejores sensaciones. Estábamos solos, como apartados del mundo y la sociedad, era la verdad, aunque yo no creo en verdades. Notaba sus manos contra las mías y no me paraba de acariciar. Parece que todo nos da igual, no es así. El mundo a mí alrededor no padece, solo existe, aunque también sufre. La gente sufre en silencio.

                En realidad todo comenzó cuando quedamos para ir a un pub, todo era maravilloso. Ella se su puso sus tacones favoritos, el rímel, su perfume, el collar que la había regalado por su cumpleaños… Cerró la puerta  y bajo por las escaleras, ya era la hora. Como siempre ella iba radiante de la cabeza a los pies, yo la cogí de la mano y caminamos juntos. Eso no era lo que más nos preocupaba, solo que estuviera allí, conmigo.

                Finalmente llegamos a casa y nos tumbamos encima de la cama. Ella empezó a acariciar todo mi cuerpo. Sus dedos iban abriendo lentamente los botones de mi camisa hasta el punto en el que mi torso quedó descubierto por completo. Después, se desabrochó el vestido y  nuestros cuerpos  desnudos se rozaron. Me miró, la miré y nos besamos. Lo que me encantaba de ella era su dulce voz que cada mañana al despertar me susurraba palabras estúpidas al oído, sus labios húmedos contra los míos, el aroma de su pelo, su cuerpo…

                Todo lo que había estado esperando durante días y noches se había convertido en polvo y arena. Hace unos minutos podía oír su voz, pero ya se había apagado la llama que avivaba su aliento. La había perdido, ahora me tocaba asumirlo.  No siempre las cosas son de luz y de color, como todo el mundo piensa, a veces pierden la tinta que corre por sus venas y simplemente dejan de existir para siempre. Aun no entiendo porque todo esto ha llegado, cual es su prisa y cuál es su intención.

                 Esta misma, es la historia de dos sujetos, estúpidos, que un trece de mayo se dieron a conocer por primera vez y se cogieron  de la mano para caminar juntas sin temor a nada. Un trece de mayo decía ella, en realidad significaba mi vida. Ahora las primeras veces ya se han acabado y solo queda el final, lo peor. Ella fue una de esas personas que cambió mi vida por completo. Al principio tenía pánico por quererte y perderte y mírame ahora, que derramo lágrimas por ti.

                Las imágenes de este final no son como me las esperaba, tú y yo apartados por unos pocos metros, sin podernos tocar ¿A quién le gusta eso? No dudes que te voy a visitar cada vez que reclames mi ausencia, que te voy a lucir con una corona de rosas cada vez que estés triste y que voy a hacer todo lo posible porque me recuerdes tal y como soy. Porque esa persona que ya no ves, fue la primera que sintió que eras esencial en su vida, y estaba en lo cierto.

                He llegado a conocer tus instintos, y tenerte entre mis brazos, a quererte como si te fuera a perder y todo eso no se para que. Si cuando te llamo no vienes a mí, si cuando duermo no me abrazas… Nos hemos divertido como críos inmaduros, hemos aceptado que estábamos hecho el uno para el otro, hemos aprendido a valorar lo que tenemos y hemos tropezado en el camino. Las virtudes y los defectos nos hacen especiales por eso no hay que tomarse la vida en serio ya que nadie va a salir vivo. Créeme, todo tiene un fin,  el hielo se deshace, el tiempo se acaba, pero mucha gente no cambia. Solamente unas personas merecen ser recordadas hasta el resto de nuestras vidas, aquellas que cuando nos caemos nos levantan, aquellas que tratan de vernos sonreír cuando queremos echar a llorar. Otras, tal vez, quisieras que no hubieran existido nunca, pero yo no tengo la culpa de eso.

                Ahora mismo prefiero no desperdiciar el tiempo buscando a alguien que me arrope cada noche, prefiero quedarme con el recuerdo de tus palabras. Detrás de un todo irá bien se esconden sentimientos ocultos que nadie quiere mostrar. No he esperado nada a cambio, ni lo voy a esperar, tú me has dado lo que has podido, esa es la verdad. Entre lamentos, quejas inadecuadas, y ridículas bromas me he enamorado de ti. De vez en cuando me rio, porque miro hacia atrás y veo a esa niña que enredaba su pelo en su mano y que jugaba con el barro sin miedo a manchar su vestido favorito.

Ahora todo parece una rueda llena de mentiras y verdades, unas veces gira tanto que te mareas, pero otras se queda parada, y lo extrañas. Ella había subido y bajado, y quizás se había mareado, podía haber alcanzado el éxito por momentos, pero todo se detuvo cuando por fin lo iba a tener entre sus manos. Para qué queremos ser perfectos, me pregunto, y te preguntas, si siendo felices nos vale.

‘CORAZÓN HELADO’

‘CORAZÓN HELADO’

Poesía ganadora del  concurso del IES PIO DEL RIO HORTEGA


Apareció en la sala,

como otra cualquiera,

lucía altos tacones

y tenue piel morena.


Lentamente, poco a poco,

sus botones se abrían,

su camisa daba paso,

a sendas obras magníficas.


Vi como lágrimas de abril.

y como vientos helados,

como perlas de marfil,

cabello, piel y manos.


El corazón ardiente,

sangre de lado a lado,

ambos ojos teñidos,

de negro, gris y dorado.


Dos labios carnosos,

pegados a mi costado,

y entre sus piernas cruzadas,

un gran tesoro enterrado.


Un roce, una caricia,

incluso una mirada,

cuando ella me dijo: “Ven”

con una voz entonada.


Como gran caballero,

acudí a su llamada,

con un talante colosal,

como si de rey se tratara.


Sonreí, callé y me tumbé,

sobre el cuerpo allegado,

éramos jóvenes vivientes,

disfrutando del libre pecado.


Los segundos pasaban,

los minutos transcurrían,

las horas se acababan,

mientras la ciudad amanecía.


Una noche de amor y sexo,

de gemidos y fantasías,

de miedos encadenados,

y de tontas falsas mentiras.


Llegó el peor momento,

en el que todo se acababa,

cuando ella dijo: “Adiós”

al único varón que amaba.


Pasión, alegría, dulzura,

fuerza, valor, cordura,

placer, tacto, locura,

y el recuerdo perdura.


 

‘ETÉREO’

‘ETÉREO’

Relato finalista del concurso literario ‘GUSTAVO MARTÍN GARZO’


                Tras un largo recorrido de vaivenes y curvas pronunciadas llegué a mi destino, la cima de la escarpada montaña. Bajé la mirada y divisé la inmensidad de viviendas descosidas por el tiempo. Era algo natural que el tiempo pasase por aquella aldea dejándola en el olvido tras tus pasos. Un paisaje afligido, tordo y nauseabundo se proyectaba ante mí. Ruinas, escombros y entre las calles: el olvido, el frío.  Empedradas vacías, húmedas y resbaladizas sustentan vestigios de edificios devorados que albergaron algún día eso que llaman “vida” pues has dejado tejados hundidos, putrefactos, arcillosos y desolados, has dejado trechos desnudos, has dejado todo al descubierto. Pero no importa porque pasaría horas y horas admirando este remanso de paz. El murmullo del arroyo que desciende hasta el manantial se funde con los canturreos de las tórtolas que están apoyadas sobre los almendros, aquí, todo es distinto a esas ciudades envueltas en humareda.

            No obstante lo más inverosímil es observar como dos torreones hechos de duro mineral guarecen la antigua parroquia a la que solía asistir cada fin de semana. Parecen los guardianes que custodian la villa cual faro en la orilla del mar. Son esbeltas, homogéneas, firmes, algo estropeadas, eso sí.  En una de ellas yace un pétreo reloj renegrido con las manecillas oxidadas. Más abajo, se sitúan los vestigios de majuelos y las tierras torturadas que han degenerado en polvareda. Eres tú el culpable de que esta estampa inefable penetre en mi retina.

            Sobre mi cabeza nubes sombrías y plomizas, ningún rayo, a lo lejos, el mar en calma viene y va, me acerco y me moja, me susurra el oído, son las olas, la espuma de color nácar, tu voz. Apoyo mis manos sobre la áspera arena algo húmeda tocando tus entrañas, sintiéndome a tu lado, pero no, no eres tú.

            Respiro profundamente, abro los ojos y veo algunas aves a lo lejos agitando violentamente sus hélices emplumadas. Las admiro.

             El sol algo fatigado se descuelga paulatinamente del firmamento hasta llegar a acariciar el oleaje con sus delicados brazos, no sin antes ocasionar un suspiro que me desgarra hasta los huesos.  Finalmente sacudo mis palmas, me levanto, y me adentro en la marea. Me mantengo a flote arañando tu silueta obrada de reluciente oro. Miro a mí alrededor, estoy sola.

              Espera, el verano aun está presente, no te adelantes, te daré la bienvenida como te mereces. Tu estancia se te hará corta, casi una centena de días te tendré conmigo pero aguanta, aun no. Deja que disfrute un poco más de este horizonte manchado de tu fiel precedente, lo aborreces, lo sé.

            …

            De camino a casa, noto algo diferente en el ambiente. De repente alguien llama a la puerta, abro, ¿Eres tú?, pareces distinta, me dices y volteo la cabeza insinuando un halago entredicho. No te esperaba tan temprano. ¿Acaso es que no te deseo? , te pregunto y cuando murmuras, tu gélido vaho me abrasa. Es el sabor del abandono, el aroma a carcoma y podredumbre, las caricias del silencio. Pocas cosas han cambiado desde la última vez que te vi, eres un acertijo en mi ausencia.

             Shh… No es momento de disculpas, no hay vuelta atrás.  Has dejado escapar el último rayo de sol que teñía pastos y praderas, ese que penetraba entre troncos robustos, te has desecho de un decorado repleto de frescura y fuego, para dar lugar a… Da igual, no hace falta que lo pronuncie.

            Siempre al cruzarme contigo me sonríes y me acuerdo de ti, de los retratos que tomaba en septiembre y que mecía entre mis manos añorando tu vacío. Reconozco que tuve miedo, sin embargo ahora estas conmigo, ya has regresado de tu largo recorrido. Eres mío.

            El verdín  que descansa en tus pasadizos me recuerda a ti, a tu perfume a tierra mojada, a ese rocío matutino. Para unos eres comienzos y para otros rupturas. Pero… ¡Dime! ¿Qué significas para mí? Quisiera saberlo.

            Has dejado recuerdos, emociones, sentimiento,  historias… Has hecho que todo se torne de color, que tu alfombra esmeralda se transforme en amarillos, naranjas y ocres, que todo se seque, que decaiga, que tu fuerza se apague, que tu figura se vaya desnudando. Has dejado noches y  días cortos, amaneceres tardíos, paseos al atardecer. Has dejado que luzca mis trajes de gala, que camine sobre ti, que te necesite, pero sabes muy bien que no estás solo.

            Te guardo en un cajón de mi habitación, entre jerséis y abrigos, por si algún día te pierdo aunque creo que seré yo la que te pierda antes a ti. Aguarda, ¿Lo notas?, es el olor a castañas recién asadas, la mermelada en hogazas recién horneadas, eres…

            Eres tú, no yo, tu tiñes con tu velo el suelo de color café, creas melodías cuando la gente pisa tus hojas al andar, creas vida, alegrías, deseos, creas… Eres una sinfonía de tonalidades. Soy tu títere, me desato de fracasos y desilusiones y solamente me visto con tu piel para empezar de nuevo. Soy tu añorado reflejo.

            Tus versos, alegres, vivos y voraces me acompañan cuando tropiezo contigo. Tus brisas, leves, tiernas, como besos al despertar me estremecen, chocan contra mí, me acarician, mecen mi cabello, lo moldean, lo dan forma con cada soplo de aire. Mis labios, áridos como los desiertos  te sonríen, mi nariz te percibe,  mis ojos te anhelan. Mis manos heladas se contraen, se esconden, no quieren verte, tal vez hayan encontrado otro conocido. Tus voces me queman, entran en mi interior, me dan vida, salen, se van, así continuamente, como las olas.

            Durante estos años te he ido atravesando transformándome en un pretérito y ahora en un presente. Cada vez que regresas, mi coraza parece volverse aun más férrea  y tozuda. Quizás, sea yo la culpable de que mi cuero curtido de rosa como orquídeas que brotan de tu tierra se esté descomponiendo. Prefiero no pensarlo.

            Deambulo por los senderos y admiro tu gran belleza, recorro de pies a cabeza tu torso mientras alguna intrépida gota se abre camino entre las enredaderas. Parece que las horas no transcurren a tu lado, parece que tienes el don de hacerme revivir lo que otros me arrebatan, parece que tienes todas  y cada una de las llaves que he estado rebuscando en mi memoria durante años, pareces… diferente.

            Caminamos, nos detenemos y nos sentamos. Entrecruzo mis piernas y las acomodo sobre las gruesas tablas del banco situado al final de los chopos, entonces me  miras. Sé que has hecho de mi infancia una cría inmadura y rebelde, que me enseñaste a amar a la naturaleza como nadie lo ha hecho, pero todavía no te encuentro sentido. Mientras vagábamos por tu corazón te cogí la mano como si de un ser te tratara y pedí un deseo, que cada año regresaras junto a mí. No creo que se cumpla, no obstante, guardo la ilusión de que te conviertas en mi hechicero preferido, y de que algún día me muestres tu bastón mágico y cincelado como llevo yo años haciendo. No te preocupes, no buscaré otro lugar para ser feliz, no quiero perder el resto de mis años teniendo que  convivir con ese dolor que me causas.

             De nuevo el tiempo pasó, era inevitable que los días transcurrieran, prefería no contarlos para no saber cuándo me dejarías con la boca seca y sin palabras. Sabía que entonces el final se aproximaba.

            Calcé sobre mis pies unos botines cobrizos como la última  imagen que dejaste en mi memoria y cubrí mi cuerpo con capas de esperanza, la esperanza de volver a verte. Cerré la puerta de la misma forma que tú llamaste un día a la mía y anduvimos.

            Por fin estoy aquí, he venido a despedirme de ti por última vez. ¡Mira a lo lejos! ¿Ves esas luces?, el tren ya viene a recogerte. Los raíles te aguardan, el túnel de espera. ¿Oyes el silbido? Llegará en apenas unos minutos y te irás, como de costumbre, y me dejaras de capa caída, enferma, torda, nauseabunda y afligida. Solamente quiero que lleves a otros, lo que a mí me dejas. No te preocupes por mí como yo lo hice, no te preocupes de que a tu regreso no me encuentres con los brazos abiertos, tal vez ya no tenga fuerzas. No te preocupes, sea donde sea, te espero, aquí sentada, como siempre lo he hecho, con los ojos vidriosos, tal y como me diste la bienvenida. Creo que ha llegado la hora.

            Agarras tu maleta con firmeza y melancolía, te giras y me observas de arriba a abajo. Al cabo de unos segundos empiezas a caminar  hasta el final de la estación con aires furtivos. Que ingenuo, pienso mientras se dibuja una leve sonrisa entre mis labios. Te enredas entre la muchedumbre, pero antes levanto la mano, con temor, por si esta vez te pierdo, por si esta vez te pierdo para siempre.

            Adiós querido otoño, adiós.

‘AHORA NO’

‘AHORA NO’

Poesía ganadora del  concurso del IES PIO DEL RIO HORTEGA


No me importa en esta vida,

si soy tu dueño o tu esclavo,

porque no vivo por tus sueños,

porque no vivo por tus abrazos.


El deseo me hace libre,

de la llama del fuego eterno,

que se refleja en tu rostro,

que se refleja en tu cuerpo.


Que si respiro yo me ahogo,

que si lloro yo me pierdo,

entre los labios de aquella dama,

que quiso querer queriendo.


No me mientes si me dices,

que todavía de mi no te has ido,

que esperas algo por mi alma,

que añoras el llanto del olvido.


No quiero que me quieras,

si por quererme has querido,

porque el tiempo que aún esperas,

ya el tiempo lo ha vivido.


No me mires, no me hables,

déjame solo, loco, perdido,

si ahora es lo que me toca,

si ahora es lo merecido.


Robaste de mi corazón,

el único pedazo que existía,

lo único que nos mantenía unidos,

lo único que nadie quería.


Tan inútil fue como encontrarte,

como frío el ruido de la muerte,

tan difícil como los años pasados,

como fácil decir adiós sin verte.


Ahora crees que vivo por tus huesos,

crees que lloro, ¡muero por tus besos!

no creas si por creer has querido,

quererme de nuevo, querer, estar contigo.


Rompiste el silencio con tus falsas mentiras,

arrastraste aquello que en ojos tuyos yacía,

cortaste con hielo el amor que por ti quedaba,

por algo ya pasado o de algo que aún pasaba.


Ya es hora de que entiendas, vida mía,

que toda luz se ha apagado,

porque no vivo por tus sueños,

porque no vivo por tus abrazos.


‘CIENCIA CON Ñ’

ADIPOXITINOL 6T


          Únicamente somos átomos, millones y millones de entes invisibles a los ojos en busca de la conformación más estable con el fin de minimizar sus energías. Somos un torrente de reacciones de oxidación-reducción, ácido-base, condensaciones… en busca del equilibrio termodinámico perfecto.  Nuestro organismo es un cómputo de emociones y sentimientos y el sistema nervioso un mar de enredaderas.

            Cada célula recibe y transmite señales continuamente gracias a la coordinación y conexión entre ellas. Sin embargo, la vida de una célula se ve limitada por naturaleza o por mecanismos y factores tales como apoptosis, necrosis… Es por ello que las neuronas ciegas pueden acumularse en forma de residuos, dando lugar a enfermedades, lesiones, etc.

                        Adipoxitinol 6T, es una hormona con un tiempo de vida medio muy corto y aunque se segrega de forma natural tal y como lo hace la oxitocina, lo hace en pequeñas cantidades lo que conlleva su difícil aislamiento. Gracias a una técnica de análisis conocida como Endocrinois  oxiglandular, ha sido detectada y capturada en mayores cantidades en pacientes de entre 21 y 34 años.

            Por otro lado gracias a un estudio comparativo con otras partículas microscópicas, los niveles de Adipoxitinol 6T se han visto disminuidos por factores como el estrés, el tabaco, las drogas (especialmente cocaína) y el aceite de palma, mientras que se han visto superados por la ingesta de ciruelas, zanahoria y ajo.

            Pero… ¿Cómo actúa?

            Aunque en un primer momento se pensó que la neutralización de radicales libres que se generan lentamente de manera casi inconsciente, sería la solución idónea, el problema encontró otro camino. La proliferación de agentes externos tenía que ser atacada desde su origen, es decir, si promovemos la síntesis continúa hormonal evitamos en gran medida la acumulación de estas partículas en nuestro organismo. Adipoxitinol 6T protege y activa el ADN mitocondrial liberando enzimas que se sitúan en sus proximidades e impiden tanto su degradación como su ataque. La activación de los genes que regulan la expresión de las funciones propias, en concreto del cerebelo, desencadena una cascada de señalización intracelular que reconstruye células degeneradas en apenas varios minutos.

            Este fue el punto de partida de las dos científicas españolas Alejandra Pajares y Martina Calvo. Junto a  su equipo de investigación en la Universidad de Valladolid, han descubierto esta sustancia química que al parecer es capaz de regenerar las células del sistema nervioso. Su nombre deriva directamente de su estructura pues se trata de un hexámero en conformación ‘trans’ con enlaces P=P=P unidos a un átomo central de Ru(VIII).

            Y sí, querido lector, parece magia. Le puedo asegurar que la juventud no depende del número de electrones, neutrones o protones que forman cada centímetro de nosotros. Todo está en nuestra cabeza y la juventud depende de uno mismo.

            Imagínese que ahora mismo tuviera en sus manos una pastilla, ¿Qué haría? ¿Cambiaría su vida? Espero que no, esto es solo ciencia ficción, al menos de momento.

            La investigación en ciencia y tecnología en España no puede decaer, ni se puede recortar en presupuestos, hay que conservar el espíritu del progreso,  aquello que pone solución a problemas del día a día. Tantos mujeres como hombres debemos conseguir que la ciencia sea conocida, respetada y apoyada.