ÉTICA AMBIENTAL: ANTI-ANTROPOCENTRISMO

Tercera parte. Breve recorrido por la ética ambiental de la filosofía.


Llegamos finalmente a la tercera y última parte de las tres líneas de pensamiento encuadradas dentro de la ética ambiental. Hoy hablamos del anti-antropocentrismo.

ANTI-ANTROPOCENTRISMO

El anti-antropocentrismo es una postura que defiende que el ser humano no es superior al resto de los seres vivos, sino que simplemente es distinto.  

El origen histórico de esta corriente se halla en dos religiones: el hinduismo y el budismo, por su creencia en la transmigración del alma entendida como sustancia espiritual. Ambas religiones son muy respetuosas con cualquier forma de vida y se oponen a la situación de primacía y de dominio del hombre sobre el medio y sobre los demás seres vivos. Algunas posturas anti-antropocéntricas son las siguientes:

a) Ética de la Tierra.

Postura que surge en 1949 de la mano del ecólogo estadounidense Aldo Leopold, para quien existe una “comunidad biótica” conocida como medio ambiente constituida por materia orgánica e inorgánica entre la cual que hay un profundo equilibrio. El hombre no es más que un componente distinto de esa comunidad, en concreto de la materia orgánica, de manera que solo serán legítimos o morales aquellos comportamientos que no interfieran en el equilibrio existente.

La ética de la Tierra es la primera postura ética anti-antropocéntrica desarrollada en Occidente. Pese a ello, no es una postura que cuente con demasiados seguidores, porque A. Leopold considera que existe una superpoblación y esto supone una amenaza para dicho equilibrio. Así, considera que es necesaria una reducción de los seres humanos en la Tierra o de la llamada “comunidad humana” aunque no da una respuesta concreta de cómo llevarlo a cabo.

Las consecuencias que puede tener esta postura son beneficiosas, pero a la vez extremadamente perjudiciales para la especie. Existen dos consecuencias: el infanticidio y la eugenesia que puede ser negativa (consiste en eliminar o impedir la reproducción de seres humanos dotados de características consideradas negativas) o positiva (postura extremadamente elitista que consiste en estimular la reproducción entre seres humanos dotados de características consideradas positivas).

 b) Biocentrismo o “ética de los animales”.

Los principales representantes del biocentrismo o “ética de los animales” son el filósofo australiano Peter Singer y el filósofo español Jesús Mosterín.

Mosterín considera que no podemos tomar ningún criterio que permita establecer una jerarquización de los seres vivos, simplemente somos distintos y no superiores. Por tanto, mantiene que cualquier abuso es ilegítimo.

Sin embargo, ese planteamiento lo desarrolla P. Singer quien toma un criterio para establecer diferencias entre los seres vivos, este criterio es la capacidad que tienen los seres vivos para sentir placer y dolor, y que depende de la complejidad del sistema nervioso. Él entiende que la importancia moral de los seres vivos deriva de esa característica con lo que la conducta del hombre será moralmente correcta en la medida en que evite producirles dolor. Así, una acción será más inmoral cuando el sistema nervioso de ese ser vivo sea más complejo. De esta manera, defiende que los animales y las plantas tienen ciertos derechos.

En ese ámbito, el filósofo Savater también da su opinión y se opone a ello porque defiende que únicamente los seres humanos tenemos que tener derechos ya que solo nosotros podemos cumplir con obligaciones o deberes. Teniendo en cuenta que todo derecho implica un deber, P. Singer responde que el argumento no es válido y que si realmente esto fuera así, ni siquiera podríamos tener derechos los seres humanos.

En la medida en la que los seres vivos que más dolor y placer sienten son los grandes simios, P. Singer, entre otros, considera que resulta más urgente promover el reconocimiento legal de los derechos más básicos de esos animales, por ello encabezó el llamado “Proyecto Gran Simio”.

 c) Ecofeminismo.

Postura occidental que parte de que el ser humano no es superior, sino distinto, pues, está inspirada o apoyada en el feminismo. Plantea que el antropocentrismo y el androcentrismo (hombre superior a la mujer) son dos especies de ‘trastornos’ que tienen el mismo origen, por lo que ambas posturas han de suprimirse conjuntamente. Este pensamiento cuenta cada vez con más seguidores.

Puedes leer otras partes pinchado en estos enlaces:

#reflexiones #filosofía #éticaambiental #antiantropocentrismo #scripteum

©Adrián de la Fuente Ballesteros.

5 comentarios en “ÉTICA AMBIENTAL: ANTI-ANTROPOCENTRISMO

  1. Muy interesante y completamente de acuerdo en que el antropocentrismo y el androcentrismo (hombre superior a la mujer) hay que descartarlos por imperativo ético. Un saludo.

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  2. El trastorno es creer que todo surgió por azar desde la nada, pasando por las amebas y los monos. La secuencia de ADN es un código, el cual no se pudo codificar solo, como no se codifica solo nada de lo que el ser humano codifica. Se requiere de una inteligencia superior a la indigente inteligencia que parió al ecofeminismo, el cual cada vez tiene más adeptos en occidente. Saludos.

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