ÉTICA AMBIENTAL: ANTROPOCENTRISMO FUERTE

Primera parte. Breve recorrido por la ética ambiental de la filosofía.


Las múltiples preguntas que continúa planteándose la filosofía a día de hoy, se pueden englobar en tres ámbitos: metafísico, teórico y práctico. En los siguientes posts nos ocuparemos de una cuestión práctica fundamental, la ética ambiental.

La ética ambiental o ecológica se engloba junto con la bioética dentro de la ética aplicada y tiene por objeto de reflexión la relación que tiene el ser humano con el medio ambiente en general y con los animales en particular. El desarrollo de la tecnología supone que nuestra capacidad para intervenir en el medio ambiente es mayor, lo que supone un mayor riesgo. A la hora de tratar esos problemas se distinguen tres líneas de pensamiento: antropocentrismo fuerte, moderado y anti-antropocentrismo y en esta primera parte trataremos el primero de ellos.  

ANTROPOCENTRISMO FUERTE

El antropocentrismo fuerte es la postura más tradicional a nivel cotidiano según la cual inicialmente el hombre y posteriormente el ser humano es superior al resto de lo existente. De este modo, esta corriente parte de la superioridad del ser humano, con lo que defiende el poder absoluto sobre la naturaleza sin que sus relaciones con el medio y con los demás seres sean susceptibles de calificación moral. Por tanto, esta ideología promueve el uso y abuso del entorno. Así, solo se concede valor económico a la naturaleza, que ha de ser explotada para satisfacer cualquier necesidad humana de forma ilimitada.  Desde esta perspectiva el hombre confía en que la ciencia y las nuevas tecnologías solucionen todos aquellos problemas que esta concepción pueda suponer.

Un ejemplo de antropocéntrico fuerte fue Aristóteles quien planteaba que el hombre es libre por naturaleza. Es el primer filósofo en considerar que el hombre es el primer animal y que todo lo existente tiene alma y siendo la más compleja la del hombre libre. Define textualmente al hombre como “el único animal racional”  además de establecer una jerarquización de los seres humanos en la cual el hombre se halla en la cúspide de la pirámide y las mujeres, los esclavos, el resto de los animales y las plantas, en escalones secundarios.

El origen de esta postura son las tres religiones monoteístas porque conciben al hombre como la creación privilegiada de Dios estando el resto de la creación a su servicio.

El austriaco Sigmund Freud nos habla en este sentido de tres grandes humillaciones o heridas en el hombre.

  1. Primera humillación: “Humillación astronómica” (Teoría de la Revolución Copernicana). Este filósofo afirma que esta revolución fue el origen de las tres grandes humillaciones al orgullo humano porque supone el desplazamiento del hombre y por su oposición al sentido común. Al ser la creación privilegia, nosotros debemos ocupar el centro del universo, de ahí la enorme oposición a la Revolución Copernicana. Además, Copérnico afirmó que la Tierra es un astro más y que gira en torno al sol con dos movimientos de tal forma que rompe con el paradigma geocéntrico y plantea uno heliocéntrico.
  2. Segunda humillación: “Humillación biológica” (Teoría de la evolución de Darwin). Se plantea que la procedencia de todos los seres vivos es la misma y que tenemos un antepasado común con los grandes simios. Por lo tanto, el origen de todos los seres humanos es el mismo. Esta teoría implica que tampoco la especie humana no es superior en el planeta, de manera que podemos concluir que no somos el único animal racional.
  3. Tercera humillación: “Humillación psicológica” (Psicoanálisis) (Propia Teoría de Freud). Freud considera que esta tercera humillación es su propia teoría. El psicoanálisis suele definirse como la teoría sobre los procesos anímicos, especialmente sobre la personalidad y la terapia sobre la misma, la libre asociación. El psicoanálisis supone pues, que el hombre no es completamente racional, sino que una gran parte de su conducta obedece a instintos o aspectos que no puede controlar. Rompe, por tanto, con la ingenua y falsa concepción del hombre como el único animal racional y como puramente racional. Esta humillación se concibe como la más grave de todas al demostrar que no somos dueños de nosotros mismos”.

Estos tres aspectos, en contraposición a la postura comentada vendrían a suponer, en definitiva, que el antropocentrismo dejaría de estar justificado, que el hombre en realidad no es el centro del todo el universo.

Puedes leer otras partes pinchado en estos enlaces:

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©Adrián de la Fuente Ballesteros.

13 comentarios en “ÉTICA AMBIENTAL: ANTROPOCENTRISMO FUERTE

  1. ¡Qué interesante! Me gusta la perspectiva de tus escritos. Saludos 🙂

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  2. A veces estoy desconcertado por la falta de respeto por los animales y la creación. Pero me doy cuenta de que el antropocentrismo llevado a las consecuencias extremas se convierte en egocentrismo.

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    1. Antropocentrismos es que el hombre es el centro de la creación, la Tierra, la cual es su casa y debe cuidar y proteger. Egocentrismo es lo que hay ahora, una vez humillado el hombre y rebajado a un simio evolucionado sin dimensión trascendente, que solo vive para el placer, pues no cree en la vida postmorten y en un ajuste de cuentas. Como consecuencia, los gobiernos ateos y hedonistas hoy arrasan con la naturaleza para beneficio de las sociedades ateas y hedonistas. Saludos.

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  3. Freud hizo muy bien su trabajo y ahora en occidente todos viven humillados sus tristes vidas simiescas.

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  4. El antropocentrismo tiene su origen en la Biblia. En el libro del Génesis se consagra el dominio absoluto del hombre sobre la Tierra. “Someted la tierra; dominad en los peces del mar, en las aves del celo y en todo animal que serpea sobre la tierra”. Le sigue Aristóteles, colocando al hombre en la cima de todo ser viviente. Las tres humillaciones han tirado por la borda el antropocentrismo, causa principal del comportamiento devastador y extintor del hombre sobre la naturaleza. Sin embargo, todavía persiste el antropocentrismo , por lo que es un reto humano inaplazable ser respetuoso con la biodiversidad y frenar el cambio climático, que tantos estragos y daños nos está ocasionando.

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    1. Pero es justo ahora, cuando ha sido humillado el hombre y el antropocentrismo ha muerto, cuando la naturaleza está siendo devastada. En el antropocentrismo el hombre está al cuidado de la naturaleza, y por eso todos los pueblos ancestrales (antropocéntricos) la respetan y cuidan. Es ahora, cuando todos creen en la superstición de la evolución por un azar caprichoso, sin que media una Inteligencia Creadora (es decir, que el hombre es un simio sofisticado sin dimensión trascendente), cuando la naturaleza está siendo arrasada. Saludos.

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  5. Muy interesante, un gusto leerte. Saludos.

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